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Colón de Santa Fe

A 27 años del partido Unión – Banfield, la crónica de la polémica: amenazas, agresiones al plantel y Colón como actor principal

Colón

A 27 años del partido Unión – Banfield, la crónica de la polémica: amenazas, agresiones al plantel y Colón como actor principal

Los años pasan y el mito se convierte cada vez más en una verdad. La historia cruza constantemente los caminos de los dos equipos más importantes de la capital provincial, y esta ocasión no fue la excepción. La rivalidad entre Unión y Colón alcanza las propias entrañas de una ciudad que respira futbol y hasta en sus rincones más remotos y periféricos, elije los colores que los representarán.

Esta rivalidad puede expresarse con el hecho de verse superior futbolísticamente, al menos por un instante, ante quien lleva los colores del equipo contrario. Esto no solo sucede en Santa Fe, sino también en cualquier ciudad de nuestro país, e incluso del mundo. En la mayoría de las ocasiones, esto puede ir de la mano de una victoria ante su acérrimo rival, aunque en lo curioso de este caso, puede observarse en torno a una derrota o quizás, en algo que se encierra fuera de lo meramente deportivo. Para introducirnos en lo que sucedió el 19 de junio de 1993, debemos comprender esta rivalidad, además de un contexto sumamente violento que rodeó este acontecimiento deportivo, en donde los medios de la época reflejaron situaciones graves por parte de los maquillan la pasión, con la violencia.

Unión de Santa Fe vs Banfield 1 a 0 – DiFilm (1993)

En la temporada 92/93 de la B Nacional, con el descenso de Unión, nuevamente los dos equipos de la ciudad participaban en un mismo certamen luego de tres temporadas, algo que nos tiene acostumbrado en nuestros días, con ambos formando parte de la máxima categoría del fútbol nacional. En este torneo, Colón y Unión tuvieron la posibilidad de disputar el ascenso a Primera División hasta el final del torneo, con una diferencia marcada: el “Tate” luchaba por alcanzar el octogonal tras haber realizado una gran segunda rueda, mientras que el conjunto sabalero, peleaba mano a mano con Banfield por el ascenso directo que se le otorgaba automáticamente al campeón del torneo.

La previa al partido de la polémica

Tres fechas antes del final, Unión ya presagiaba la situación que finalmente ocurrió: necesitaba solo una victoria: quedaban los encuentros ante Almirante Brown y Talleres de Remedios de Escalada como visitante, cerrando con Banfield en Santa Fe, que luchaba mano a mano el ascenso con el equipo clásico y que, en el caso de obtener el pasaje al Reducido, jugar con un equipo alternativo y no involucrarse directamente con la definición. Los ánimos en La Avenida no eran los mejores en aquellos tiempos por la situación institucional y económica que atravesaba el club, devastado en sus arcas y doblegado por el poder que la barrabrava ejercía dentro de Unión; lo que en años posteriores, tras la llegada de Ángel Malvicino, se pudo comenzar a observar una mejoría evitando la debacle total del conjunto rojiblanco.

Lo que menos se buscaba en un momento complicado de la institución, era darle una mano al rival de toda la vida para que pueda obtener el ascenso a Primera División. Pero la situación deportiva no ayudó: derrota ante Almirante Brown en Isidro Casanova por 3 a 2 el día 6 de junio (luego de ir ganando 2 a 0 con goles de Carlos Ramón González y Dante Fernández); y derrota por 2 a 0 en Remedios de Escalada ante Talleres el 15 de junio, con goles de Pablo Quintieri y Rubén Córdoba y con Javier Zanetti y Roberto Pompei en sus filas, grandes jugadores con futuros promisorios en los años venideros. De esta manera, el conjunto tatengue llegaba a la última fecha con la necesidad de ganar o ganar frente a Banfield para ingresar al Torneo Octogonal por el segundo ascenso a la máxima categoría.

“Perder o perder”
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Unión se vio envuelto en una verdadera encrucijada: Banfield y Colón llegaban a la última fecha del certamen con igualdad de puntos, por lo que si vencía al Taladro en Santa Fe clasificaría al Torneo Reducido a pelear por el ascenso, pero si Colón sumaba en consecuencia ante Chaco For Ever en Resistencia en el encuentro simultáneo, el conjunto sabalero ascendía de manera directa a la máxima categoría luego de doce años de ausencia tras su descenso en el año 1981.

El jueves anterior al partido -a disputarse el día sábado 19 de junio-, alrededor de las 15:30 horas, el plantel de Unión se alistaba en “La Tatenguita”, tras retornar a Santa Fe luego de la derrota en Buenos Aires. Si bien era esperable “una visita”, por parte de la barrabrava, no pensaron que iba a ser como realmente sucedió -en ese entonces, la situación institucional del club presidido en ese entonces por Néstor Julio Rodríguez era grave, en donde controlaban todo el club e incluso se llevaban porcentajes de sueldos de los jugadores y dirigentes-.

Movileros de varias emisoras de la capital santafesina fueron testigos, y blanco de las amenazas de los casi 30 individuos identificados por la histórica barra de “La Bomba” que se acercaron a amedrentar a los jugadores al predio de “La Tatenguita” en vehículos particulares, pero también, según marcaban los medios que cubrieron el hecho, en un utilitario de una reconocida e importante entidad gremial de la ciudad de Santa Fe. La orden era clara: “Perder o perder ante Banfield, relegando la posibilidad de ascenso en aquella temporada, pero perjudicando a Colón en la búsqueda del mismo. El “apriete” estuvo acompañado de culatazos y gatillos con armas, y golpes de puño al Director Técnico Hilario Bravi -el hombre que le daría el ascenso a Unión en Campana en 1974-, y varios jugadores del plantel profesional: entre ellos Héctor Varisco -compañero de departamento de Hernán, el “Indio” Solari, fallecido tres meses antes en un accidente tras el clásico en cancha de Colón-, Jorge Llane, y Dante Fernández. Este último recibió la mayor agresión, constatada en ese entonces por varios testigos -le dijeron: “Si le hacés un gol a Banfield te matamos”-, y finalmente no disputó dicho encuentro ante el Taladro. Por último, la amenaza se hizo extensiva a sus familiares, a quienes amedrentaron también por medio de llamadas telefónicas. “Pierdan con Banfield porque no nos interesa clasificar al octogonal, queremos que Colón no ascienda”, le dijeron los barras a Llane, según se pudo consignar posteriormente por colegas que estuvieron allí presentes.

Como era de esperarse, la visita violenta de la barra al plantel de Unión se hizo eco en toda la ciudad, siendo incluso motivo de cobertura por varios diarios nacionales, lo que provocó una reunión entre dirigentes y el plantel, donde hubo un arreglo tácito de no realizar la denuncia policial, tal como había pedido la barrabrava, en un claro signo de descontrol institucional.

Como puede consignarse en el libro “Tiempo Recuperado”, el presidente de la institución rojiblanca negó el hecho ante los medios, pese a que los testigos afloraban, y el plantel se dirimía en una decisión por un partido del cual solo restaban poco más de 48 horas para su realización. En medio del caos, actuó de oficio el juez de Instrucción de la 8ª Nominación, Luis Rodríguez, donde fueron detenidos en las horas previas al encuentro con Banfield José María Centurión, Juan Carlos Fernández y Diego Tibaldi, miembros de la barra de “La Bomba” a quienes se les secuestraron dos revólveres cargados y con vainas servidas. La causa quedó archivada, debido a que los implicados negaron haber estado involucrados en el hecho, y en el caso de Centurión, se encontraba desempeñándose en la mutual de la reconocida entidad gremial.

El partido de la polémica
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Tensión máxima, y televisación simultánea. El sábado 19 de junio de 1993 tenía una definición doble del Campeonato de la Primera B Nacional, más precisamente a las 13:10 horas: en Santa Fe jugaban Unión y Banfield, mientras que en Resistencia Colón visitaba a Chaco For Ever. En Unión, los jugadores agredidos por la barrabrava, Varisco, Llane y Fernández, no disputaron el encuentro para preservar su integridad. Los reemplazaron Hernán Palet, Ariel Catínot y Juan Wabeke, en ese orden. El once inicial de Unión fue el siguiente: Palet; Saiz; Brandt; Leguizamon; Magaín; Andrada; Catinot; Zeballos; Carlos Gonzalez; Wabeke y Ruffini.

Unión de Santa Fe 1 – Banfield 2 (Nacional B 1992/1993)

El jujeño Jorge Ortega abrió el marcador en el primer tiempo para el Taladro. En Chaco, “Chupete” Marini forzaba en primera instancia el desempate para el ascenso tras poner el 1 a 0 parcial en Resistencia para Colón, ampliando las ventajas en el complemento, otra vez por orden de Marini y Roberto Mamani marcando las cifras definitivas: 3 a 0.

Chaco For Ever 0-3 Colón / Nacional B 1992/93

A los 23 minutos de la segunda parte, Marcelo Ruffini igualó para Unión en Santa Fe. Lo insólito comenzaba a hacerse una realidad: la hinchada de Colón en Resistencia festejaba un gol… ¡de Unión!, debido a que el mismo lo ubicaba como campeón del torneo y el primer ascendido a Primera. Pero desde la tribuna de “La Bomba” comenzó a escucharse un grito que apagó los alientos de los hinchas tatengues presentes en el Estadio 15 de Abril: “Van a cobrar, van a cobrar”. Cinco minutos más tarde, Juan Carlos Roldán puso el 2 a 1 definitivo para el Taladro, en un gol que fue celebrado por el sector de la barrabrava en la cancha de Unión, debido a que perjudicaba a Colón.

Consecuencias deportivas
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El once de Unión que cayó ante Banfield en la última fecha del Campeonato de la B Nacional 92/93: Palet; Saiz; Brandt; Leguizamon; Magaín; Andrada; Catinot; Zeballos; Carlos Gonzalez; Wabeke y Ruffini.

El once de Unión que cayó ante Banfield en la última fecha del Campeonato de la B Nacional 92/93: Palet; Saiz; Brandt; Leguizamon; Magaín; Andrada; Catinot; Zeballos; Carlos Gonzalez; Wabeke y Ruffini.

Este resultado relegó del Reducido a Unión en aquella temporada, pero forzó el desempate que Banfield ganaría ante Colón en Córdoba -quedaron igualados en la primera posición del certamen, con 56 puntos cada uno-, exactamente una semana más tarde, con resultado final de 0 a 0 tras el final del tiempo suplementario y la posterior definición por penales en el Estadio Chateau Carreras.

“La Bomba” había logrado su cometido a base de amenazas, golpes y descontrol, en un club donde la masa societaria disminuyó en aquel entonces debido al mando sin resistencia de los individuos que empañaban la pasión.

La revista Sólo Fútbol publicó declaraciones de un jugador de Unión que no quiso dar su nombre para no comprometerse, siendo absolutamente tajante: “Ese partido estaba para ganarlo, pero no sabemos qué podía llegar a pasar. Mi familia y mi vida están antes que el fútbol. Nadie quiere seguir jugando acá. Es el lejano oeste”.

De esta manera, en medio de una violencia repudiable, se llevó a cabo un encuentro de fútbol que, hasta el día de hoy, conlleva debates, polémicas y acusaciones cruzadas entre los hinchas de Colón y Unión, siendo motivo de folclore, debido a las situaciones insólitas que desembocaron en el campo de juego hace ya 27 años atrás, pero que aún, se recuerdan.

Sintesis del encuentro

Union: 1

Palet; Saiz; Brandt; Leguizamon; Magaín; Andrada; Catinot; Zeballos; Carlos Gonzalez; Wabeke y Ruffini. DT: Hilario Bravi

Banfield: 2

Puentedura; Stafuza; Benedetti; Sanguinetti; Maciel; Ortega; Lenguita; Jiménez; Delfino; Roldan, Wensel. DT: C. Babington

Estadio: 15 de Abril

Goles: PT 17m Ortega – ST 23 Rufini y 29m Roldan.

Cambios: Cinto por Ortega y Herrero por Roldan.

Expulsado: PT 45m Wensel

Fuente: Aire de Santa Fe

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