La familia del Pulga que cambió la final por un asado | SOY Sabalero Colón de Santa Fe

La familia del Pulga que cambió la final por un asado


Demian Meltzer

Colón
Final
Copa Sudamericana 2019
Pulga Rodríguez

A horas de lo que será la primera final internacional de Colón, Luis Rodríguez, que también debuta en este tipo de definiciones, le contó a Olé sus expectativas de cara al duelo ante Independiente del Valle, este sábado, en La Nueva Olla, de Asunción, pro el título de la Sudamericana.

Por supuesto que, en semejante momento, todo futbolista quiere estar acompañado de sus afectos. Y el Pulga, de familia numerosa, no escapa a la regla. Sin embargo, recibió un pedido singular. “Al principio iban a viajar 22. Sí, somos muchos, je, aunque después la familia en Tucumán decidió no ir porque dicen que no fueron nunca y lo quieren ver por tele pero quieren que pague el asado y todo, algo me sacan, je. Piden pantalla gigante en casa”.

Su familia siempre fue un sostén: desde el momento en que su padre decidió invertir en un par de botines para que el Pulguita pueda realizar una prueba ante emisarios del Inter de Italia hasta para convencerlo de que no bajara los brazos, cuando las puertas del fútbol se le cerraban.

El día de la clasificación a la final, en pleno Mineirao, el capitán de Colón rompió en llanto en un abrazo eterno con Burián. Ambos habían perdido a familiares muy queridos hacía muy pocos días (al delantero se le fue su padre; y al arquero, un hermano) e igual dieron la cara por el equipo.

-Tu papá falleció hace menos de dos meses. ¿Qué te diría para esta final?

Mi viejo nunca me dijo que jugaba bien ni nada de eso. Siempre me dijo que tenía que mejorar. No era muy demostrativo, en mucho soy parecido a él, pero la vieja le contaba cuando metía un gol. Y yo sabía que se ponía feliz pero, más que halagos, era de decirme que estuviera más atento el próximo partido y errara menos pases, je. Era medio exigente, pero estaría contento seguro.

-Cuando vos jugabas, salía a caminar.

-Sí, por todo el barrio. Y ahora mi vieja, Bety, hace lo que mismo, no sé, será cábala. Después me pasa que los llamo y no saben cómo fue el gol, ja… Pero cada uno lo veo, lo disfruta o lo sufre a su manera. Mi vieja tampoco mira los partidos, porque me golpean. Me dice: “Cómo te pegan, hijo”. Y le digo: “Mamá, es fútbol esto. ¿Tengo que jugar a las muñecas?”. Si jugara al rugby se muere.

-¿Viaja Bety o se queda al asado?

-Mi vieja no sé, je. Mi hermano Walter seguro que viaja porque dice que él siempre fue a mis partidos, va mi señora, los nenes Bautista y Milo… En vez de 22, seremos siete u ocho.

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Fuente: Olé