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Colón de Santa Fe

No fue Colón, pero este español conquistó América

Colón

No fue Colón, pero este español conquistó América

Copa Sudamericana 2019
Independiente Del Valle
Miguel Angel Ramírez

Miguel Ángel Ramírez no había cumplido aún 18 años cuando en 2002 empezó a disputarse la Copa Sudamericana. Era un adolescente que jugaba a la pelota pero sin un horizonte profesional. Lo suyo se daba por la docencia. Enseñar. “Yo empecé a estudiar Magisterio, Educación, luego me licencié en Educación Física y me gustaba la educación. Un ex futbolista de Las Palmas, amigo de mi papá, me pidió que le eche una mano con los más pequeñitos. Y daba clases en un colegio pero me pasaba el día pensando en el entrenamiento de la tarde. Entonces, me di cuenta de que lo que realmente me movía era el fútbol, era entrenar a jóvenes Y me encaminé en la formación. Ahora, si me preguntás si alguna vez había soñado ser campeón de la Copa Sudamericana, ponerle la primera estrella a un club, no lo había imaginado”, cuenta el técnico de Independiente del Valle. Ciento ochenta y seis días le llevó a este español, de 35 años, alcanzar el cielo. Y antes de volverse a Quito, en pleno aeropuerto de Asunción, abrazado al trofeo, sonriente y sin haber dormido, se prestó al diálogo con Olé. Y vale, tío.

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-¿No estaba entre tus plantes dirigir una Primera División?

-Lo mío empezó por casualidad y, hasta mayo de este año, siempre había trabajado en las categorías formativas: nueve temporadas en Las Palmas, una en Deportivo Alavés, seis en la Academia Aspire, en Qatar, y desde junio de 2018 en Independiente.

-¿Esta es tu manera de sentir el fútbol o encontraste en IDV el club para hacerlo?

-Me he ido transformando y creciendo. Mi transformación se da en Qatar, que me rodeo de gente mejor que yo y que me cambian la mirada sobre el juego y empiezo a quedarme con lo que me gustaba. Independiente adopta el método de entrenamiento y el modelo de juego que teníamos en la Academia Aspire, que es un centro de alto rendimiento para las selecciones nacionales inferiores. Yo fui asistente de la Sub 19 y fui seleccionador Sub 17. Era una relación convenida: mis mentores les ayudaron a montar la estructura en Ecuador. Yo les conocía y cuando me propusieron el cargo de gestión y dirección de las formativas, me apeteció. Ya tenían ese modelo de juego, no es algo que yo llegara e impusiera, aunque yo también ya lo venía practicando en Qatar; fue simplemente una continuación.

-Hasta que Ismael Rescalvo se va a Emelec y agarrás la Primera.

-A mí me piden estudiar perfiles de entrenadores para el primer equipo, ellos querían un español y terminamos contratando a Rescalvo, que dirigía en Colombia y era más fácil que se adaptara al fútbol de Ecuador. Y cuando él se marcha, me lo proponen a mí. Yo no me lo había cuestionado, ni lo quería, ni lo buscaba. Tampoco me encontraba preparado para el fútbol profesional. Como había estado siempre con jóvenes en formación y entrenamiento, no sentía esa necesidad. Pero me vi en el día a día, vi a un grupo súper receptivo, con buen ambiente de trabajo y me he sentido a gusto. Y en definitiva no era tan distinto de lo que yo venía haciendo.

-¿Y qué se siente ser campeón?

-Je… No sé ponerle palabras, es la verdad. Mucha felicidad, éxtasis, creo que ha sido mayor porque tenía a mi familia que viajó. Amigos. Supe que en mi pueblo en las Canarias la gente siguió el partido. La alegría se multiplica.

-Pero no siempre el éxito inmediato es el resultado final, lo sabés.

-Sí, sí… En Qatar no tuve éxito, no clasificar a la Copa de Asia era como el mayor fracaso que había tenido. Eso me ayudó, porque cuando vine a Ecuador y cojo el primer equipo, ya sabía lo que implicaba perder. Ya venía vacunado, digamos. Pero también lo veía como una oportunidad de crecimiento, aun fracasando, y aprovecharla para convertirme en otro entrenador.

-¿Y el título en qué entrenador te convierte? ¿Te completa?

-Aun si hubiésemos perdido el título, estos meses en el primer equipo me han servido para seguir creciendo. Me he rodeado de un cuerpo técnico (el argentino Martín Anselmi y el español Feliz Sánchez) que me hace mejor, que sabe más que yo, para que me cuestionen y me hagan temblar el piso. No me dicen que sí a todo. Y eso me hace crecer.

-¿Es IDV un equipo que se trabaja sin presión de resultados? Y por eso es posible plasmar una idea.

-Totalmente. Tenemos la presión que nosotros nos ponemos, que los directivos te ponen, pero sí, es un club que al no tener una hinchada muy grande, no tener seguimiento de prensa, se hace todo mucho más sencillo, lógico. No cargás con ese peso, con ese miedo a perder cada fin de semana, y que del entrenador se transmite a los jugadores. Y estar con miedo cada fin de semana, es duro.

-¿A tu equipo como lo describirías?

-La clave es la capacidad de dominar varios registros, llevar a cabo un juego de posición, de tenencia, de encontrar ventajas posicionales y numéricas para llegar al gol, combinado con la capacidad de estar juntos para defender y matarte a la contra, porque tenemos jugadores para eso. Tenemos un Pellerano pero luego tenemos un Sánchez o un Dájome, perfiles que hacen que podamos explotar diferentes cosas. Pelle es un técnico adentro de la cancha. Cuando explicamos algo, estando Pelle en la cancha estamos tranquilos porque si hay algún jugador que no entiende, él lo va a saber guiar.

-¿Cómo viste a Colon? ¿Te encontraste con algo inferior?

-Así como la lluvia afectó a nuestro juego, también inicidió en ellos. Y con una cancha así, no sé si es más cuestión de suerte, que una pelota te rebote, como pasó que al arquero le pase por dentro en el segundo gol… Pero con el 2-0 sí que vi al Colón de otras eliminatorias, en las que parecía eliminado, y ese espíritu que sólo tienen los argentinos, de resucitar entre los muertos, y decir “mierda, éstos que estaban muertos, volvieron”. Y vuelve el público, que uno, aparte de sufrirlo, lo estaba disfrutando un poco. Joder, fue increíble lo de los hinchas.

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-¿Te asustaste con el 1-2?

-No, no estaba asustado. Pero poder enfrentarme a Estigarribia, al Pulga Rodríguez, vale, fue una oportunidad muy guapa. Se los dije.

-¿Cayeron en todas las puertas que se les abren? De no tener nada a jugar finales y copas.

-Antes de la final, nos pusimos a pensar: “Mira que si ganamos tenenos esto, esto y esto y esto”. Da una exposición internacional a IDV y es un ejemplo para los clubes que quieren crecer y hacer las cosas bien, que crean que es posible. Y también tiene que servir para darle un salto de calidad al club. En que puedan venir jugadores de cierta jerarquía, que nos hagan mejores, que hagan crecer al club, que podamos competir en la Libertadores… Es una oportunidad al club para dar un salto cualitativo.

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Fuente: Olé

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